En los años 2025–2026, el mercado de transporte de carga en EE.UU. se enfrentó a una rara combinación de factores: un mayor control federal sobre los permisos de conducir comerciales (CDL) y una creciente cautela por parte de las compañías de seguros. En el centro de atención están los CDL no domiciliados, es decir, licencias emitidas a conductores sin estatus de residencia permanente en EE.UU.
En septiembre de 2025, la Administración Federal de Seguridad de Autotransportes (FMCSA) del Departamento de Transporte de EE.UU. publicó una regla de emergencia destinada a endurecer los requisitos para la emisión de CDL no domiciliados. El regulador declaró que el objetivo de la medida es «restaurar la integridad del sistema CDL y mejorar la seguridad en las carreteras».
En el comunicado oficial de la FMCSA se destaca que la agencia identificó «violaciones sistémicas en los procedimientos de emisión de licencias y una verificación insuficiente del derecho a operar transporte comercial» (FMCSA — Interim Final Rule on Non-Domiciled CDLs).
Aunque parte de esta regla fue posteriormente suspendida temporalmente por un tribunal, la señal al mercado fue fuerte: las autoridades federales están dispuestas a endurecer el control, incluso a costa de un conflicto con los estados.
Las compañías de seguros percibieron las acciones de la FMCSA como un indicador de riesgos aumentados. Según analistas del sector, los aseguradores ya están revisando la suscripción para transportistas que contratan conductores con CDL no domiciliados.
Como señala FreightWaves, «es probable que los aseguradores adopten una postura más dura, ya que los accidentes que involucran a conductores con un estatus de licencia problemático aumentan la probabilidad de veredictos judiciales multimillonarios» (FreightWaves — Insurance companies likely to take hard stance on non-domiciled CDLs).
Para los transportistas, esto puede significar:
- aumento de las primas de seguro;
- requisitos adicionales para la documentación de los conductores;
- en algunos casos, rechazo de cobertura.
La línea federal de la FMCSA ya ha llevado a tensiones con ciertos estados. En 2025, el Departamento de Transporte de EE.UU. advirtió que los estados que no cumplan con los estándares federales al emitir CDL podrían perder parte de la financiación para infraestructura vial.
Associated Press informó que tales amenazas afectaron a decenas de millones de dólares en fondos federales y provocaron una reacción fuerte por parte de los gobernadores y departamentos de transporte estatales (Associated Press — Federal scrutiny over commercial driver’s licenses).
Incluso con la incertidumbre legal en torno a la regla de emergencia de la FMCSA, el mercado ya ha comenzado a adaptarse. Las compañías de seguros tradicionalmente reaccionan más rápido que los reguladores, y su posición puede ser decisiva.
Para las empresas de transporte, esto es una señal para:
- revisar cuidadosamente los procesos de verificación de CDL y el estatus de los conductores;
- prepararse para preguntas más estrictas por parte de los aseguradores;
- tener en cuenta que la responsabilidad puede afectar no solo a los transportistas, sino también a los corredores.
El endurecimiento del enfoque hacia los CDL no domiciliados no es una noticia aislada, sino el comienzo de una tendencia a largo plazo. Los reguladores federales apuestan por la seguridad, y el mercado de seguros por la reducción de riesgos legales. Como resultado, los transportistas se encuentran entre dos fuerzas, donde el precio del error puede expresarse no solo en multas, sino también en la pérdida de cobertura de seguro.
En 2026, la cuestión de los CDL no domiciliados se convierte no tanto en un riesgo migratorio o político, sino en un riesgo asegurador y legal que no se puede ignorar.

