En EE. UU. aumenta la presión sobre las llamadas CDL-mills — centros de formación que preparan aceleradamente a los candidatos para obtener licencias de conducir comerciales (CDL), a menudo con una formación práctica mínima. El tema ha llegado a nivel federal: legisladores, reguladores y asociaciones del sector declaran públicamente que estas escuelas representan un riesgo para la seguridad vial.
El motivo fue una serie de peticiones al Departamento de Transporte de EE. UU. y a la Administración Federal de Seguridad de Autotransportes (FMCSA), sobre lo cual informó detalladamente la publicación Land Line.
Este término generalmente se refiere a los proveedores de formación que:
- cumplen formalmente con los requisitos de Entry-Level Driver Training (ELDT),
- pero ofrecen un mínimo de práctica real al volante,
- se centran en la rapidez y la cantidad, en lugar de la calidad de la formación.
Los críticos afirman que los graduados de estos programas obtienen el derecho a conducir camiones de varias toneladas sin tener suficiente experiencia para condiciones de tráfico complejas.
A finales de 2024, un grupo de congresistas envió una carta al Departamento de Transporte de EE. UU. exigiendo revisar la actividad de estas escuelas. Según Land Line, en la petición se enfatizaba que algunos programas «priorizan la cantidad sobre la seguridad» y socavan el objetivo mismo de los estándares federales de formación. Uno de los autores de la carta declaró que la formación insuficiente de conductores de camiones pesados amenaza directamente a todos los usuarios de la carretera.
La FMCSA lleva varios años administrando las normas ELDT y mantiene un registro de proveedores de formación aprobados. En la página oficial de la agencia se subraya que los nuevos conductores deben completar una formación estandarizada antes de presentarse al examen de CDL, que incluye teoría y práctica FMCSA.
Sin embargo, como reconocen los propios reguladores, el cumplimiento formal de los requisitos no siempre significa una calidad real de la formación. Esto ha llevado a conversaciones sobre un mayor control y posibles inspecciones de las escuelas.
Los grandes actores del mercado también han apoyado la idea de endurecer los estándares. La Asociación Americana de Camioneros (ATA) instó al Congreso a reforzar los requisitos de formación de conductores, incluyendo un control más estricto sobre los centros de formación y las pruebas de los candidatos American Trucking Associations.
Según la industria, el problema de las «fábricas de CDL» afecta no solo a la seguridad, sino también a la reputación de la profesión de conductor de camión en general.
En los próximos meses se espera:
- un aumento en las inspecciones de los proveedores de formación,
- posibles cambios en las normas federales de formación,
- presión sobre los estados que permiten estándares de formación bajos.
Para los futuros conductores, esto podría significar una formación más larga y costosa. Para el mercado, una reducción en el número de licencias «rápidas», pero un posible aumento en la seguridad vial.
Algo ya está claro: el tema de la calidad de la formación de conductores de CDL ha dejado de ser una disputa interna del sector y se ha convertido en una cuestión de política federal y seguridad pública.

