En los EE. UU., se está desatando un nuevo debate sobre la seguridad vial y los estándares de acceso a la profesión de conductor de camiones. Un grupo de conductores con CDL activos ha presentado una petición oficial ante la Administración Federal de Seguridad de Autotransportes (FMCSA) exigiendo la introducción de un requisito obligatorio de idioma inglés (English Language Proficiency, ELP) en forma de una aprobación separada para las licencias de conducir comerciales.
La petición, que fue detalladamente reportada por primera vez por la prensa del sector, propone convertir el requisito de conocimiento del idioma inglés de un punto formal en las reglas a un acceso claramente verificable y estandarizado, similar a la aprobación HazMat o Tanker. No se trata de un nuevo requisito como tal, sino de la forma en que se aplica.
Como explican los autores de la iniciativa, hoy en día el nivel de dominio del idioma inglés se evalúa de manera inconsistente: de estado a estado e incluso de inspector a inspector. Esto crea incertidumbre legal y riesgos tanto para los conductores como para los transportistas. Los detalles de la iniciativa se exponen en el artículo de Overdrive Online.
Entre las propuestas:
- introducción de una aprobación ELP separada en el CDL;
- prueba obligatoria de idioma antes de obtener el CLP y CDL;
- prueba presencial en el DMV;
- período de transición para los conductores que ya están trabajando.
Es importante entender: el requisito de conocimiento del idioma inglés ya existe desde hace mucho tiempo. Está establecido en las reglas federales de acceso a la conducción de transporte comercial. En los documentos normativos de la FMCSA se indica claramente:
“A person shall not drive a commercial motor vehicle unless he/she can read and speak the English language sufficiently to converse with the general public, to understand highway traffic signs and signals…”
Este texto se encuentra en la versión actual de las reglas, publicadas por la FMCSA en la página oficial eCFR.
El problema que señalan los conductores no es la ausencia de la norma, sino la falta de un mecanismo unificado para su aplicación.
El interés en el tema del ELP aumentó drásticamente después de que el Departamento de Transporte de EE. UU. comenzara a revisar el enfoque para controlar el cumplimiento de los requisitos de idioma. En 2025, el Departamento de Transporte emitió una orden oficial destinada a fortalecer y unificar el control del cumplimiento de los requisitos de la FMCSA, incluida la competencia lingüística de los conductores. El documento fue publicado en el sitio web del departamento: U.S. Department of Transportation.
En la práctica, esto significa que los inspectores han recibido más autoridad, y las violaciones del ELP se consideran cada vez más como motivos para retirar a un conductor de la operación (out-of-service). En este contexto, la idea de una aprobación formalizada parece para muchos conductores una forma de protegerse de decisiones subjetivas en la carretera.
Si la FMCSA acepta la petición para su consideración e inicia el procedimiento de elaboración de normas, el mercado podría enfrentar varios cambios:
- el proceso de obtención del CDL se volverá más estructurado, pero también más exigente;
- los transportistas tendrán que verificar más cuidadosamente la calificación lingüística de los conductores;
- para los inmigrantes y nuevos conductores, aumentará el papel de la formación previa y la preparación para el examen.
Sin embargo, los partidarios de la iniciativa enfatizan: el objetivo no es restringir el acceso a la profesión, sino aumentar la seguridad y la certeza legal.
Por el momento, la petición se encuentra en una etapa temprana, y la FMCSA aún no ha tomado una decisión sobre el inicio del proceso oficial de cambio de reglas. Sin embargo, la combinación de presión pública, fortalecimiento del control federal y atención política al tema de la seguridad hace que la probabilidad de discusión sea bastante alta.
Para los conductores y las empresas, esto es una señal para comenzar a seguir de cerca los cambios y prepararse para posibles nuevos requisitos, incluso si finalmente no se implementan de inmediato.

