El Departamento de Transporte de EE. UU. (USDOT) planea iniciar un proceso normativo que obligará a realizar todos los exámenes de licencias de conducir comerciales (CDL) solo en inglés. El secretario de transporte, Sean Duffy, anunció planes para medidas más estrictas de supervisión de transportistas, desde combatir 'camaleones' hasta verificar direcciones físicas al obtener números DOT y aumentar el control sobre interferencias en ELD. Así lo informó la publicación CDLLife.
La declaración se produce en un contexto de endurecimiento de enfoques de cumplimiento de seguridad en toda la industria y aumento de la actividad de inspección. Sin embargo, un detalle importante para el mercado: al momento de la publicación de la noticia, no se encontró confirmación independiente de la iniciativa en forma de comunicado de prensa de USDOT/FMCSA o publicación en el Federal Register en fuentes abiertas. Esto no refuta la iniciativa en sí, pero significa que los transportistas y centros de formación deben guiarse por las declaraciones y pasos posteriores del regulador antes de que haya detalles sobre plazos, formulaciones y mecánica de implementación.
Según Duffy, USDOT comenzará un proceso normativo para establecer el requisito de que todas las pruebas de CDL se administren solo en inglés. En el sistema actual, una parte significativa de las competencias en procedimientos de prueba recae en los estados, y la práctica varía considerablemente. Esta iniciativa apunta precisamente a esa variabilidad.
Como argumento, el secretario señaló ejemplos de pruebas multilingües en ciertos estados. En particular, afirmó que California ofrece pruebas relacionadas con CDL en 'veinte idiomas diferentes'. El objetivo, como se presenta en el discurso, es estandarizar el umbral de entrada y vincular el acceso a la profesión a una competencia lingüística básica, que, según la lógica de USDOT, está directamente relacionada con la seguridad: lectura de señales de tráfico, comprensión de instrucciones en básculas y puntos de inspección, interacción con inspectores y despachadores.
Duffy también dejó claro que buscará que los estados adopten un enfoque más estricto con los conductores que no dominen suficientemente el inglés. Sin embargo, reconoció la limitación de las competencias federales: USDOT no puede 'revocar' directamente los CDL ya emitidos, ya que estos derechos los otorga el estado. En realidad, se trata de una combinación de dos palancas: intentar cambiar las reglas del examen a nivel federal a través de FMCSA y ejercer presión paralela sobre los estados para que utilicen más activamente sus propios mecanismos de descalificación al detectar competencia lingüística insuficiente.
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Para el mercado laboral, este es un paso potencialmente más sensible de lo que parece a primera vista. Si parte de los candidatos anteriormente completaba el bloque teórico en su idioma nativo, el cambio a solo inglés casi seguramente aumentará la proporción de intentos fallidos y el tiempo promedio de preparación. Para los transportistas en regiones 'inmigrantes', esto podría resultar en una reducción local del flujo de nuevos conductores, no necesariamente por falta de habilidades de conducción, sino por la necesidad de invertir en el idioma antes de ingresar a la profesión.
La segunda parte de la declaración se refiere a la supervisión de transportistas y la infraestructura de control, que afecta directamente al entorno competitivo y la gestión de riesgos de flotas grandes y medianas.
Duffy prometió tomar medidas enérgicas contra los 'camaleones' — transportistas que, después de sanciones, mala historia de seguridad o problemas financieros, 'renacen' bajo un nuevo nombre y nuevo DOT/MC para continuar operando sin un historial negativo. Para el mercado, este es un tema doloroso: tales esquemas socavan la eficacia de CSA/auditorías y crean competencia de precios no basada en el cumplimiento de las normas.
Si FMCSA realmente fortalece los filtros para identificar conexiones entre empresas (beneficiarios comunes, direcciones, teléfonos, despachos, cadenas de seguros), esto podría acelerar la salida del mercado de algunos actores 'grises'. Pero también aumentará el número de 'banderas' falsos positivos para negocios legales, donde, por ejemplo, un propietario gestiona varias marcas o realiza una reestructuración tras la compra de activos.
Otro vector anunciado es la verificación de la ubicación física del transportista y las barreras para el registro de empresas 'de papel'. Duffy formuló el problema de manera contundente: 'una persona puede obtener cien números DOT'. En un sentido práctico, esto es una alusión a esquemas donde los registros se 'estampan' en un mismo buzón de correo o oficina virtual, lo que complica la supervisión y facilita eludir la responsabilidad.
Si la verificación de direcciones se vuelve sistemática, esto afectará a microtransportistas y enlaces de corretaje que han operado durante años con una infraestructura administrativa mínima. Para las flotas 'blancas', el efecto es doble: por un lado, reducción de la proporción de contrapartes tóxicas y riesgos de accidentes/seguros en la cadena; por otro, aumento de la burocracia al registrar nuevas entidades legales, terminales y sucursales, especialmente en empresas que se expanden a través de plataformas regionales y estacionamientos alquilados.
El tercer tema es la manipulación de ELD. Duffy declaró su intención de intensificar las acciones contra las manipulaciones de registros electrónicos. Para el mercado, esto es una señal de un probable aumento en la cantidad de inspecciones específicas (auditorías, en carretera), así como de una posible expansión de la cooperación entre FMCSA y unidades de inspección estatales en busca de 'anomalías' en los datos.
En el contexto de la competencia, esto es más importante de lo que parece en las declaraciones políticas. Una línea dura contra la manipulación de ELD generalmente reduce la 'productividad en la sombra': la posibilidad de aumentar ilegalmente horas y kilometraje. Las flotas cumplidoras obtienen un precio más justo por trabajo y kilometraje, pero a corto plazo, el mercado podría enfrentar caídas locales en la capacidad disponible, especialmente en segmentos con una alta proporción de conductores independientes.




